El pago con el móvil sigue siendo una experiencia frustrante e inconsistente. Los intentos de fabricantes, bancos y operadoras de hacerse con una tarta del pastel está haciendo que el resultado sea nefasto para el usuario, que ve como pagar con el móvil no es una alternativa fiable a las tarjetas de crédito tradicionales.

Desde hace un mes estoy probando los sistemas de pagos móviles en dos de sus vertientes. La primera prueba la hice con Apple Pay, y ya preparé hace unos días un artículo explicando cuál fue la experiencia. Usaba un iPhone 6 enlazado con una tarjeta American Express. El resultado fue más o menos bueno pero, sin embargo, en algunos casos el datáfono daba el mensaje “Tarjeta no soportada” a pesar de ser un establecimiento que sí admite este tipo de tarjeta.

Posteriormente he pasado a un teléfono BQ M5 con Android 6. El teléfono es una delicia, por cierto. Tiene todas las características que uno puede buscar en un móvil, incluido NFC. Esta es la tecnología que se utiliza en las tarjetas bancarias sin contacto mediante las que puedes pagar con sólo acercar la tarjeta al datáfonos. Los fabricantes de móviles han incorporado una tecnología similar en los teléfonos y les permite emular las tarjetas bancarias con una sistema llamad  HCE (Host Card Emulation). Para poder pagar con el móvil es también  necesario descargarse la correspondiente aplicación del banco para poder emular la tarjeta. En mi caso abrí una cuenta en el Banco Santander y conseguí una tarjeta Master Card de este banco. Posteriormente me descargué en el móvil la app “Santander Wallet” y activé en Android la opción “Tocar y pagar”, mediante la cual basta con acercar el móvil previamente desbloqueado al datáfono.


El resultado ha sido bastante bastante inconsistente. Ha funcionado en algunas ocasiones y en otras no, sin un aparente motivo claro. Cuando no ha funcionado el mensaje del datáfono ha sido “Tarjeta no soportada” o algo así como “Seleccione una tarjeta”. La verdad es que no entendía nada. Volvía a pasar el móvil, abría la aplicación del banco, pulsaba en “pagar ahora” y nada de nada, mientras tanto el resto de la gente que esperaba en la cola del supermercado miraba con mala cara.

Para explicar este comportamiento tan inconsistente primero pensé que era un fallo del móvil, pero no, el sistema NFC del teléfono funcionaba bien. Después de la aplicación del banco pero no, todo estaba correcto con ella. Mientras buscaba posibles causas a este problema di con una aplicación de Vodafone llamada Vodafone Wallet, que permite también hacer pagos con el móvil asociados a la factura de tu teléfono. El sistema de Vodafone se basa en que te dan una tarjeta SIM que también es una tarjeta NFC sin contacto. Se pueden distinguir porque llevan como distintivo unas ondas al lado del logotipo de Vodafone.


Vaya, ¡bingo! Este puede ser el problema. El móvil BQ Aquarius M5, además de llevar  su propio chip NFC, lleva otros “invitados” que ha puesto Vodafone. Y como el móvil permite poner dos tarjetas los invitados son varios.


Recapitulemos, porque resulta que el móvil lleva incorporados sin comerlo ni beberlo 3 chips NFC: el propio del terminal, el de la primera tarjeta SIM y el de la segunda tarjeta SIM. Claro, es normal que el datáfono se vuelva loco cuando lo acercas y no sepa que chip leer. Si tienes suerte y el primero que lee es el del móvil funcionará sin problemas, pero como por casualidad lea alguna de las tarjetas SIM dará error.

La situación al final es el resultado de, como decía al principio, una falta de coordinación entre los tres actores: bancos, fabricantes y operadoras. Los bancos son incapaces de extender su monopolio de medios de pago al móvil porque no poseen los terminales. Las operadoras aprovechan que dan una tarjeta SIM y te meten su propia tarjeta NFC para que pagues a través de ellos. Los fabricantes incorporan sus chips NFC para que el usuario pueda hacer pagos. El que tiene la visión más integrada es Apple, que intenta controlarlo todo, y no es de extrañar porque es la misma empresa que consiguió hacerse con el mercado de la música digital mientras las discográficas veían pasar el autobús sin entender nada.

Desconozco si hay alguna opción de desactivar el NFC de las tarjetas SIM o si se pueden conseguir tarjetas SIM sin NFC. Habrá que investigarlo. Mientras tanto, ¡habrá que seguir llevando la tarjeta de toda la vida!