La incertidumbre que ha generado la salida del Reino Unido de la Unión Europea parece lejos de aclararse y las consecuencias para los ciudadanos británicos van apareciendo poco a poco. El gobierno se encuentra en una situación en la  que debe de ir apagando los fuegos que le van apareciendo mientras, en paralelo, está obligado a iniciar un proceso de salida de la Unión Europea cargado de incógnitas. Algunas de ellas ya las planteé en un post anterior y en una tribuna que publiqué en Cinco Días junto con Joaquín Maudos, catedrático de economía e investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE).

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Uno de los primeros fuegos que intenta apagar el gobierno británico es el que ha despertado el parón que se vislumbra en toda la actividad de investigación, innovación, desarrollo y cooperación que se realiza en el marco de los programas europeos. Las dudas que se han generado hacen que algunos países sean reticentes a incorporar socios británicos en los consorcios de los proyectos. Esto ha generado que el Secretario de Estado del Tesoro en el Reino Unido haya lanzado una iniciativa mediante la que pretende garantizar la parte económica de dichos proyectos, dejando debates de más calado para otro momento. El Secretario de Estado resume en una carta de 3 puntos dirigida al Secretario de Estado para la salida de la Unión Europea la situación generada y lo que tiene previsto realizar:

  1. Los resultados del referendum han generado una gran incertidumbre en numerosos sectores de la economía vinculados con programas de la Unión Europea. Existen multitud de organizaciones e individuos que participan en proyectos financiados por los fondos estructurales de la Unión Europea. El Tesoro garantizará la financiación de todos los proyectos administrados por el gobierno y los que se firmen antes de la “Declaración de Otoño”, incluso si los proyectos continúan más allá de la salida del Reino Unido de la Unión Europea
  2. Instituciones de otros países han planteado sus dudas respecto a participar con socios británicos en el marco del programa Horizon 2020, en particular universidades y empresas. Las universidades británicas y las empresas pueden seguir participando en los programas europeos mientras el Reino Unido se mantenga como socio de la Unión, y el Tesoro trabajará con la Comisión para garantizar que los fondos se pagan incluso si el proyecto va más allá de la permanecia del Reino Unido en la UE
  3. Tendremos que evaluar el futuro de todos los programas europeos una vez que dejemos la Unión Europea. Esto implicará establecer nuestras propias decisiones sobre los objetivos que queremos alcanzar y que, hasta ahora, eran determinados por la Unión Europea. La administración de los fondos europeos está muy descentralizada y vamos a ofrecerles el mismo soporte que ofrecemos al gobierno británico.

Esta medida realmente pretende tranquilizar a las instituciones británicas y del resto de la Unión Europea que actualmente se encuentran en algún proyecto conjunto. Dudo mucho que vaya a solventar la falta de confianza que se ha producido tras los resultados del referendum. El propio gobierno británico reconocía hace unos meses que la salida del Reino Unido llevará a más de una década de incertidumbre en el documento “The process for withdrawing from the European Union“.

It is therefore probable that it would take an extended period to negotiate first our exit from the EU, secondly our future arrangements with the EU, and thirdly our trade deals with countries outside of the EU, on any terms that would be acceptable to the UK. In short, a vote to leave the EU would be the start, not the end, of a process. It could lead to up to a decade or more of uncertainty

Y es que está claro que el resultado del referendum no fue el final de nada sino más bien el principio de algo que nadie sabe bien cómo manejar. De momento el gobierno ha creado un departamento específico para la salida de la Unión Europea, que se supone capitaneará las negociaciones con la Comisión Europea. Hace unos meses publicaba un borrador de un proceso para abandonar la Unión Europea.

Fuente: The Process for withdrawing from the European Union - Department of Foreign and Commonwealth Affairs

Fuente: The Process for withdrawing from the European Union – Department of Foreign and Commonwealth Affairs

Este proceso será largo y complicado y es bastante probable que se extienda más allá de los 2 años que prevé el artículo 50. Es posible que en el Autumn Statement de 2016 el gobierno británico haga alguna declaración sobre este tema, aunque la estrategia más lógica sería demorar al máximo la invocación del artículo 50 y abrir un período de negociaciones previas hasta que todo esté claro. Pedir ahora de manera formal la salida de la Unión sería algo suicida que llevaría al Reino Unido a regir su relación con la Unión Europea en base a los acuerdos de la Organización Mundial del Gobierno . El interés del Reino Unido ahora es establecer un acuerdo con la Unión Europea que les sea lo más beneficioso posible y, al mismo tiempo, renegociar todos los acuerdos que tiene la Unión Europea con otros mercados y que que ahora tendrán que renegociar a nivel de país.

Fuente: The Process for withdrawing from the European Union - Department of Foreign and Commonwealth Affairs

Fuente: The Process for withdrawing from the European Union – Department of Foreign and Commonwealth Affairs

En cuanto a los acuerdos de colaboración en temas de investigación y desarrollo parece claro que se intentará dotar de una cierta estabilidad al sistema con acciones como las del Tesoro británico y seguir con una actividad “normal” mientras Reino Unido no invoque el artículo 50. Su participación en programas europeos dependerá también de ese proceso negociador que puede durar bastantes años y que tendrá una repercusión claramente negativa en la colaboración con instituciones británicas en proyectos europeos.