Eligiendo un Macbook de Apple

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Una pregunta que suele llegarme con una cierta frecuencia es la de “¿qué portátil de Apple te comparías?”. Uff, vaya responsabilidad, ¿no? Una cosa es el portátil que me compraría yo, pero otra cosa es el portátil que le hace falta a cada uno, que es algo bien distinto. En mi caso ya os adelanto que el año pasado acabé con un Macbook Air de 11,6 pulgadas. Estuve valorando diferentes alternativas dentro de la gama de Apple y la duda estaba entre un Macbook Pro de 13 pulgadas o el Macbook Air de 11,6 pulgadas. Antes de este tuve el Macbook Air de 13 pulgadas que sinceramente me funcionó muy bien, pero en esta ocasión prefería probar algo distinto. Estuve preguntando a diferentes personas que tenían el Macbook Air de 11,6 pulgadas y todos estaban encantados, aunque a mi me paraba un poco el tema del tamaño de la pantalla. ¿Sería demasiado pequeña la letra en una pantalla así? Pues parece que no, la letra se ve prácticamente igual. Total que al final me decanté por ese.

¿Cuál es la situación actual?

Desde entonces Apple introdujo un nuevo modelo de portátil llamado “Macbook” a secas, sin ningún apellido, con lo que la gama de portátiles de apple quedó así: Macbook, Macbook Air y Macbook Pro. Y es que el Macbook que sacaron a principios del año 2015 sorprendió a todos porque llevó la portabilidad que se suponía ya era excelente en el Macbook Air a un nuevo límite. Es un portátil realmente ligero, casi tan ligero como un iPad air con teclado y lo mejor de todo es que tiene una pantalla de 12 pulgadas retina que se ve de maravilla, muchísimo mejor que en los Macbook Air. El ordenador está muy bien, pero penaliza algo el rendimiento, quedando el Macbook Air como un ultraportátil más potente y los Macbook Pro más potentes todavía.

¿Cómo queda la gama de productos?

Salvo casos muy específicos en los que lo que se busca en un portátil es potencia, normalmente la decisión se hace en función de las necesidades de movilidad.  Sobretodo porque el perfil del usuario es muy estándar: ofimática, navegación por internet y algo de multimedia. La pregunta clave es: ¿Con qué frecuencia llevas el portátil contigo? Y al final la cosa puede quedar en algo así:

  • Macbook: Buena opción si es un segundo ordenador y tu trabajo requiere el uso continuado de un ordenador portátil en diferentes lugares. Lugares como reuniones, conferencias, casa, oficina… Tan solo ten en cuenta que las posibilidades de conexión en este portátil están algo limitadas, más que nada porque ni siquiera lleva puertos USB estándar.
  • Macbook Air: El ultraportátil que definió este segmento. Es un ordenador con procesadores potentes de bajo consumo, discos SSD y buena duración de batería (alrededor de las 10 h). Hay dos modelos en función del tamaño de pantalla. El perfil del de 11,6 pulgadas es similar al del Macbook pero que requiere algo más de potencia y mejor conectividad. El de 13 pulgadas es similar pero con algo menos de movilidad. Entre los dos es cierto que el de 11,6 pulgadas pasa más desapercibido y, en algunos entornos, es más adecuado. Y para los más viajeros el de 11,6 pulgadas es el más adecuado para los estrechos asientos de avión de hoy día, ya que se abre perfectamente sin correr el riesgo de que quede aplastado cuando el viajero de delante decida reclinar su asiento.
  • Macbook Pro: Un portátil también ligero pero mucho más potente y con pantalla retina. Tiene dos tamaños: 13 pulgadas y 15 pulgadas. El de 13 pulgadas lo reservaría para personas que suelen llevarse el ordenador a casa por las noches y lo tienen como único ordenador. La pantalla que tiene es muy buena (retina). El de 15 pulgadas lo dejaría más para necesidades ocasionales de movilidad. Este último está más dirigido al que quiere tener un ordenador que le ocupe poco espacio y pueda retirar de la vista cuando le haga falta y disponer de la opción de llevárselo a otro lugar sin complicaciones cuando le haga falta. El usuario de este ordenador normalmente no lo va a mover mucho, aunque tampoco tiene un peso exagerado. En este caso merece la pena aprovechar la pantalla retina de 15 pulgadas porque nos va a hacer el trabajo mucho más cómodo. Por cierto, dentro de los de 13 pulgadas hay uno que no lleva pantalla retina y es más económico pero, atención, tampoco lleva disco duro SSD. Esto último es clave para que el rendimiento del ordenador sea espectacular, con lo que yo este modelo lo descartaría a menos que tengamos unas necesidades enormes de almacenamiento (aunque esto se puede solventar también con discos externos).

Decisión final

Como siempre dependerá de las características del usuario en función de la movilidad que requiera. También hay que pensar en el lugar que ocupa dentro del abanico de dispositivos que ya puede tener uno. Es un poco absurdo tener un iPad pequeño, un iPhone grande y un Macbook pequeño. Al final todos están ocupando el mismo espacio de uso teórico. Realmente lo que puede tener más sentido es un iPhone 6, un iPad Air y un Macbook (Air de 13 o Pro de 13 o 15). Recordemos que los iPad han evolucionado mucho y, con un teclado, cubren bastante bien las necesidades de ofimática, con lo que son una buena alternativa que combinada con un portátil algo más grande nos dará la versatilidad que buscamos.

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