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El día 1 de septiembre termino las vacaciones. Los últimos días del verano me gusta hacer un pequeño repaso de cómo quedaron las cosas antes de irme de vacaciones e ir preparando los objetivos de esa primera semana y los de los próximos meses. En cierta medida me parece más práctico dividir el año por los períodos estivales más que por el año natural. Estos son alguno de los puntos a tener en cuenta:

Tareas

Siempre uso una lista de tareas donde me apunto prácticamente todo lo que tengo pendiente. En este momento resulta fundamental revisar primero qué tareas terminé justo antes de irme de vacaciones y comprobar que todo quedó como se esperaba. En segundo lugar las tareas que quedaron pendientes y comprobar que las fechas con las que me comprometí siguen siendo válidas. Para las tareas utilizo el método de gestión GTD, con lo que también es fundamental comprobar lo que quedó en la bandeja de entrada de tareas y clasificarlo en los proyectos que corresponda. El programa que utilizo para la gestión de las tareas es Omnifocus.

 

Reuniones

En julio dejé programadas algunas reuniones para los primeros 15 días de septiembre. Es conveniente enviar un recordatorio a las personas y repasar los temas que se tengan que tratar. Si no había ningún orden del día planteado es conveniente proponer algunos puntos para asegurarnos que la reunión acaba siendo efectiva.

Correo electrónico

Hasta hace unos años solía mantener el flujo del correo electrónico durante el tiempo de vacaciones. Ahora ya no me parece tan adecuado y, a menos que sea un tema urgente, prefiero esperar a que termine el período de vacaciones. Me parece una buena práctica tanto para mi como período de “desconexión” como para el otro al que también hay que respetarle en caso de que esté de vacaciones. Ahora toca separar los correos que hay que responder en la carpeta “pendientes de responder” del resto que habrá que archivar o borrar.