Estos días se está celebrando el XVIII Encuentro Internacional de la Red de Educación Continua y América Latina (RECLA) en la +Universitat Politècnica de València (UPV) . Este post lo escribo con motivo de una conferencia que tengo que dar hoy en el marco de dicho congreso. +Mónica López Sieben, que es quien ha coordinado el congreso por parte de la UPV, me pidió que hiciese una primera aproximación a los proyectos de Campus de Excelencia Internacional en la UPV, pero creo que primero es necesario poner en contexto estas actuaciones en el marco de las políticas de colaboración entre instituciones de educación superior.
En los movimientos reformistas de la educación superior que se presentan a nivel internacional, ha existido siempre una clara tendencia hacia la promoción de alianzas entre universidades. En algunos casos como un mecanismo para reorganizar un sector excesivamente fragmentado, y en otros como una manera para mejorar la competitividad a nivel internacional de las universidades. Esto último tiene especial relevancia debido al fuerte fenómeno de internacionalización de la educación superior que se ha vivido en los últimos 20 años, pero especialmente a raíz de la gran incidencia que los rankings universitarios han tenido tanto en instituciones como en gobiernos. Hace relativamente poco escribí un artículo en este blog a partir de la publicación de la última edición del famoso Ranking de Shanghai, donde analizaba la influencia de dicho ranking y, lo que para es más importante, el modelo de universidad que lleva aparejado.
La política de alianzas ha sido muy variada, desde las colaboraciones en publicaciones científicas que de manera natural surgen entre la mayor parte de instituciones, hasta las fusiones universitarias, más frecuentes de lo que parecen y en la mayor parte de las ocasiones forzadas por los gobiernos. Respecto a esto último escribí un artículo en la Revista de Educación del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte junto con María de Miguel Molina, profesora del Departamento de Organización de Empresas de la +Universitat Politècnica de València (UPV) . De la lectura de ese artículo creo que es importante resaltar el escaso impacto que las fusiones tienen en la creación de economías de escala y el largo plazo que es necesario esperar hasta que se obtienen resultados tangibles de dicho proceso (del orden de 10 años).
Los proyectos de Campus de Excelencia Internacional se pueden enmarcar dentro de la categoría de alianzas estratégicas. En este sentido el Ministerio promovió la idea de “Agregación Estratégica”, que pretendía fomentar la colaboración entre universidades y con otros actores del entorno socio-económico bajo la base del modelo del Triángulo del Conocimiento. Respecto a este modelo podéis encontrar en este enlace un libro que publicamos recientemente junto con +Aalto University y la Sociedad Europea para la Formación de Ingenieros.
Ya para terminar me parece importante resaltar lo distinto que es el sector de la educación superior en cada país. Desde los famosos sistemas binarios que separan las instituciones centradas en la docencia de aquellas que también realizan investigación hasta otros más homogéneos como el caso español donde todas las universidades deben desarrollar las tres misiones (docencia, investigación y relación con el entorno). Por esto, intentar importar soluciones de otros lugares sin realizar la conveniente contextualización, puede llevar a situaciones inesperadas y con resultados contraproducentes.